Patrimonio secuestrado, sociedades rotas: ¿Dónde está el Museo Arqueológico de Palestina?
Hoy, 18 de mayo, es el Día Internacional de los Museos. Este año el ICOM (Consejo Internacional de los Museos) ha propuesto como lema para esta celebración “Museos uniendo un mundo dividido”. Este organismo que reúne las voces de los profesionales de los museos ha apostado en esta ocasión por destacar cómo los museos pueden ser puentes que ayuden a superar las diferencias culturales, sociales y políticas, fomentando en todo el mundo el diálogo, el entendimiento, la concordia y la paz dentro de las comunidades y entre ellas.
Si existe una tierra dentro de la geografía mundial que está dividida, rota y necesitada de puentes esa es Palestina. Con el objetivo de acoger la gran colección de objetos desenterrados en las excavaciones arqueológicas realizadas en la Palestina histórica desde 1920 y para evitar su fuga, las autoridades británicas mandaron construir un gran museo en Jerusalén. El proyecto fue financiado por el empresario norteamericano John D. Rockefeller Jr. y la obra estuvo bajo la responsabilidad del arquitecto Austen St. Barbe Harrison, director del Departamento de Obras Públicas del Mandato Británico. En el proyecto intentó integrar los elementos arquitectónicos orientales y occidentales, lo que se plasmó en un singular y bello edificio de piedra caliza de la región, ubicado frente a la Puerta de Herodes de la ciudad vieja.
Plano del Museo Arqueológico de Palestina, en Jerusalén.
Esta gran infraestructura fue inaugurada en 1938 con el nombre de Museo Arqueológico de Palestina y la gestión de la misma estuvo en manos del Departamento de Antigüedades. Para garantizar su administración, el 20 de abril de 1948, antes del final del Mandato Británico y de la creación del moderno Estado de Israel, se acordó la creación de un consejo internacional formado por doce miembros. En 1966 la institución pasó a manos jordanas, al ser nacionalizada. Y un año más tarde, en el contexto de la Guerra de los Seis Días, Israel se anexionó Jerusalén oriental, incluyendo el museo. A partir de entonces, cambió su nombre fundacional por el de Museo Rockefeller, en honor del patrocinador de las obras. El cambio de denominación no fue un acto inocente. En la actualidad está bajo la dirección del Museo de Israel y alberga la oficina central de la Autoridad de Antigüedades de Israel.
Fachada de acceso al museo.
A pesar de los casi noventa años transcurridos desde su inauguración, el discurso expositivo no ha variado. El visitante al deambular por sus salas tiene la extraña sensación de viajar a otro tiempo museístico. Las vitrinas, los carteles, los planos, las fotografías, la señalización (en inglés, árabe y hebreo) son los originales. Su magnífica colección arqueológica abarca desde el Paleolítico hasta la dominación otomana. Una muestra de su pluralidad patrimonial son los mosaicos de la sinagoga de Ein Gedi o las esculturas humanas (algunas de mujeres desnudas) del palacio islámico de Jericó.
Aspecto de una de las salas del museo tras su inauguración.
Aspecto de una de las salas del museo en 2016.
El Museo Arqueológico de Palestina ya no existe. Esta institución cultural es un perfecto reflejo de la convulsa y cambiante historia reciente de la región, desde el Mandato Británico (1920-1948) hasta la actual ocupación de Jerusalén Este por Israel. La restitución de la situación original es una demanda legítima del Ministerio de Turismo y Antigüedades de Palestina. Nos hallamos ante una apropiación ilícita de bienes culturales, que requiere de una solución justa y ajustada a derecho.
El patrimonio arqueológico no es solo una cuestión cultural, sino también humanitaria. La destrucción intencionada o la apropiación ilegal del patrimonio es un crimen de guerra. Es una táctica para desgarrar y privar de su identidad y de su memoria a las sociedades. Defender el patrimonio es defender la vida humana y sus valores en un mundo cada vez más globalizado, deshumanizado y desmemoriado.
El viejo Museo Arqueológico de Palestina y su riqueza pluricultural representan muy bien el pasado diverso y complejo de una tierra, la Palestina histórica (el territorio que hoy forman Cisjordania, Gaza e Israel). Este museo, siguiendo la propuesta de este año del ICOM para el Día Internacional de los Museos, bien podría transformarse en un lugar de encuentro y de diálogo desde donde reconstruir puentes entre palestinos e israelíes. Y puestos a soñar (aunque pueda parecer utópico), el actual Museo Rockefeller podría convertirse en el Museo Arqueológico de Palestina e Israel. El reto debe ser la creación de un nuevo contexto, aunque sea mínimo, sobre el que edificar un escenario de conocimiento y de cultura más humano. Para destruir, ya están las bombas.
Juan Luis Montero Fenollós, director de la Cátedra de Arqueoloxía e Educación Patrimonial y codirector del Proyecto Arqueológico Internacional en Tell el-Far’a, Palestina.
Escultura de una mujer semidesnuda del palacio omeya de Jericó, siglo VIII.